El procedimiento monitorio es una herramienta jurídica que permite a los acreedores reclamar deudas de manera rápida y sencilla. Este mecanismo es especialmente útil para la reclamación de deudas líquidas y exigibles, facilitando así la recuperación de dinero sin necesidad de un proceso judicial prolongado.
A continuación, exploraremos en profundidad qué es el procedimiento monitorio y cómo funciona, así como sus fases, requisitos y otros aspectos relevantes que todo acreedor debe conocer.
¿Qué es el procedimiento monitorio y cómo funciona?
El procedimiento monitorio es un proceso legal que permite a un acreedor reclamar una deuda sin tener que iniciar un juicio ordinario. Esta vía es idónea para aquellas deudas que están documentadas y que son líquidas, es decir, que tienen un importe determinado.
Los pasos del procedimiento son sencillos. El acreedor presenta una solicitud ante el Juzgado, que debe incluir la documentación que acredite la deuda. Una vez admitida, se emite un requerimiento de pago al deudor. Si este no responde, se puede continuar con la ejecución de la deuda mediante embargos.
El procedimiento monitorio es ideal para reclamaciones que cumplen con ciertos criterios, como ser deudas vencidas y exigibles. Además, se requiere que las deudas estén respaldadas por documentos que acrediten su existencia.
Este mecanismo ofrece una solución efectiva y rápida para aquellas personas o empresas que buscan recuperar el dinero que se les debe.
En resumen, el procedimiento monitorio es una herramienta sencilla para reclamar deudas, con un procedimiento claro y beneficioso para los acreedores.
¿Cuáles son las fases del procedimiento monitorio?
El procedimiento monitorio se desarrolla en varias fases claramente definidas:
- Presentación de la solicitud: El acreedor presenta la demanda junto a la documentación que respalda su reclamo.
- Requerimiento de pago: Una vez aceptada la solicitud, el Juzgado notifica al deudor para que realice el pago.
- Oposición del deudor: Si el deudor se opone, se inicia un proceso contencioso ordinario.
- Ejecutar la deuda: Si el deudor no paga y no se opone, se puede proceder al embargo de bienes.
Cada una de estas fases es crucial para el éxito del procedimiento monitorio. En la primera fase, es fundamental presentar toda la documentación necesaria para evitar retrasos. La fase de requerimiento de pago es donde el deudor tiene la oportunidad de cumplir con su obligación.
Es importante destacar que si el deudor presenta oposición, el proceso se complicará y se trasladará a un juicio ordinario. Por lo tanto, conocer cada fase es esencial para gestionar adecuadamente el procedimiento monitorio.
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¿Cómo se desarrolla el proceso monitorio?
El desarrollo del proceso monitorio es ágil y directo. Primero, el acreedor debe preparar y presentar la demanda en el Juzgado correspondiente, asegurándose de que toda la documentación esté en regla. Esto incluye pruebas de la deuda, como contratos, facturas o cualquier otro documento que acredite la existencia de la misma.
Una vez presentada la demanda, el Juzgado evalúa la solicitud y, si la considera válida, emite un requerimiento de pago al deudor. Este tiene un plazo generalmente de 20 días para abonar la deuda. Si no lo hace, el acreedor puede solicitar la ejecución de la deuda.
En caso de que el deudor presente oposición, el proceso entra en una fase contenciosa donde se deberá aportar más evidencia y argumentación. El Juzgado decidirá en función de la documentación presentada por ambas partes.
Este proceso es especialmente útil para pequeñas deudas, ya que evita los largos procedimientos judiciales, facilitando así la recuperación del dinero de manera eficiente.
Requisitos para iniciar un juicio monitorio
Para empezar un juicio monitorio, se deben cumplir ciertos requisitos que aseguran la viabilidad del proceso:
- La deuda debe ser líquida, vencida y exigible.
- Es necesario presentar documentación que avale la existencia de la deuda.
- No debe tratarse de obligaciones que no sean dinerarias.
- El importe de la deuda no debe superar el límite establecido, a menos que se cuente con un abogado.
Cumplir con estos requisitos es fundamental para que el procedimiento monitorio transcurra sin inconvenientes. La documentación adecuada es clave para demostrar la legitimidad del reclamo y asegurar que el Juzgado acepte la solicitud.
Otro aspecto importante es que cualquier persona o empresa puede presentar una solicitud, lo que democratiza el acceso a este recurso legal.

¿Se requiere abogado en el juicio monitorio?
La necesidad de contar con un abogado en el juicio monitorio depende de la cuantía de la deuda. Si la deuda es inferior a 2.000 euros, el acreedor puede iniciar el procedimiento sin necesidad de asistencia legal. Sin embargo, al superar esta cantidad, se requiere la intervención de un abogado y, en ciertos casos, un procurador.
Este requisito se establece para garantizar que el procedimiento se lleve a cabo correctamente y que se respeten todos los derechos de las partes involucradas. Utilizar un abogado puede también facilitar la gestión de la documentación y la presentación de pruebas necesarias.
Por lo tanto, aunque no siempre es obligatorio, contar con asesoría legal en el juicio monitorio puede ser altamente recomendable, especialmente si se anticipan complicaciones.
¿Qué deudas se pueden reclamar a través del procedimiento monitorio?
El procedimiento monitorio se aplica principalmente a las deudas de carácter dinerario. Entre las deudas que se pueden reclamar se incluyen:
- Facturas impagadas.
- Cuotas de comunidades de propietarios.
- Alquileres no abonados.
- Deudas por servicios prestados.
Es crucial que estas deudas sean líquidas, es decir, que su importe esté claramente definido. Asimismo, deben ser exigibles, lo que significa que el acreedor tiene derecho a reclamar su pago.
El procedimiento monitorio es especialmente eficaz para pequeñas deudas que, de otro modo, podrían resultar costosas y difíciles de recuperar a través de otros medios legales.

Negociación de las deudas en juicio monitorio
Antes de iniciar un procedimiento monitorio, es aconsejable intentar negociar con el deudor. La comunicación directa puede llevar a acuerdos que eviten el proceso legal, ahorrando tiempo y recursos a ambas partes.
Los métodos de negociación pueden incluir:
- Propuestas de pago a plazos.
- Descuentos por pago anticipado.
- Reestructuración de la deuda.
Una negociación exitosa puede resultar en la recuperación de la deuda sin necesidad de recurrir al sistema judicial. Si se llega a un acuerdo, es importante formalizarlo por escrito para evitar malentendidos futuros.
La negociación es un paso fundamental que no debe subestimarse, ya que puede ser una solución efectiva para ambas partes.
Oposición al pago de la deuda reclamada
Cuando el deudor recibe el requerimiento de pago y no está de acuerdo con la deuda, tiene el derecho de presentar una oposición. Este proceso implica que el deudor debe comunicar al Juzgado su desacuerdo, lo que lleva a la apertura de un juicio contencioso.
En caso de oposición, el deudor puede alegar diferentes razones, como:
- Errores en la cantidad reclamada.
- Desacuerdos sobre la existencia de la deuda.
- Irregularidades en la documentación presentada por el acreedor.
Es importante que tanto el acreedor como el deudor estén bien informados sobre sus derechos y obligaciones para manejar correctamente esta fase del procedimiento. La oposición puede complicar el proceso, pero también brinda al deudor la oportunidad de defender su postura ante el Juzgado.
Preguntas relacionadas sobre el procedimiento monitorio
¿Qué es el proceso monitorio?
El proceso monitorio es un mecanismo jurídico que permite a los acreedores reclamar deudas de manera ágil y eficaz, sin la necesidad de un procedimiento judicial largo. Se basa en la presentación de una solicitud ante el Juzgado, donde se requiere el pago de deudas líquidas y exigibles.
El principal objetivo del proceso monitorio es facilitar la recuperación de cantidades adeudadas, mediante un procedimiento que, aunque legal, es más rápido comparado con otros métodos. La clave está en tener la documentación adecuada que respalde la reclamación.
¿Cuándo procede el procedimiento monitorio?
El procedimiento monitorio procede cuando existe una deuda que cumple con ciertos requisitos: debe ser líquida, vencida y exigible. Esto significa que el monto de la deuda debe ser claro y que se ha llegado al plazo de pago.
Generalmente, se utiliza en situaciones donde hay documentos que avalan la deuda, como contratos o facturas. Si se cumplen estos criterios, el acreedor puede iniciar el procedimiento monitorio en cualquier momento.
¿Cuáles son los plazos del procedimiento monitorio?
Los plazos en el procedimiento monitorio son bastante precisos. Una vez presentada la solicitud, el Juzgado notificará al deudor, quien tendrá un plazo de 20 días para realizar el pago o presentar oposición. Si no responde, el acreedor puede proceder a solicitar la ejecución de la deuda.
Es esencial estar atento a estos plazos, ya que cualquier retraso puede afectar el resultado del procedimiento. La rapidez en la gestión puede ser clave para el éxito de la reclamación.
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¿Costas monitorio más de 2.000 euros?
Cuando la deuda reclamada en el procedimiento monitorio supera los 2.000 euros, el acreedor debe asumir ciertas costas, lo que incluye los honorarios de abogados y procuradores. Esto se establece para garantizar que el proceso se gestione de manera adecuada y formal.
Es importante considerar estos gastos adicionales al decidir si iniciar un procedimiento monitorio, especialmente en deudas altas, donde los costos pueden ser significativos. Sin embargo, el procedimiento sigue siendo una forma eficiente de reclamar deudas.





